Hola a tod@s:
Ayer tuve una entrevista de trabajo. Actualmente estoy en otra empresa, pero me dicen adiós esta semana y claro, es lo que tiene ser un currito, que tienes q buscar otra cosa.
Bueno, como os decía, como estoy trabajando, no puedo hacer la entrevista a cualquier hora del día, asi que quede con la entrevistadora en cuestión por la mañana antes de entrar.
Yo, puntual, me bajé en la estación de metro marcada y lo que no me habían dicho es que "la estación de metro más cercana" estaba a tres kilometros a pie... Al llegar, las oficinas en cuestión estaba situadas en un complejo donde había varias cafeterías y demás restaurantes. Al entrar en la mía, cual es mi sorpresa cuando me dicen que me tienen que hacer una tarjetita de visitante...cinco minutos para eso. Y yo con la hora pateandome el culo.

Cuando la susodicha me mandó llamar, subí a la cuarta planta, puerta izquierda, y me recibe una chica menuda, no tendría mucha más edad que yo, y muy educadamente (demasiado diría yo), me dice que tengo que rellenar una ficha de solicitud de empleo. Bien, después de rellenar los mismos datos que tenía en el curriculum que llevaba en la mano, pasamos a otra salita donde hicimos la entrevista. Fue una entrevista normal, donde le tienes que contar toda tu vida a pesar de que la puede leer, pero en fin, todo culmina con tus virtudes y tus defectos y con la famosa frase "¿qué podría aportar a la empresa?". En ese momento tenía claro que no podría aportar nada, porque aquél no era mi sitio, pero aun así respondí educadamente:"resolutividad". Esa palabrita me funciona en casi cualquier entrevista. Es como una llave maestra para quien no sabe que narices va a aportar a una empresa tan estirada.
Bien, cuando se suponía que iban a explicarme lo más importante, es decir, salario y horario, me dice la buena señorita que sí paso esa primera fase, en una segunda me explicarían cuál sería mi cometido, mi horario y mi remuneración. Y como colofón final, me dice que debo rellenar un examen psicológico de SOLO 178 preguntitas de nada, que dura aproximadameente una hora. Para ese entonces ya llegaba tarde y, excusándome, les dije que me tenía que marchar. Quedé en llamarles otro día y concertar entrevista para la primera semana de Diciembre. Salí corriendo, me volví a patear los tres kilómetros de vuelta al metro y corriendo a mi puesto de trabajo, nada más y nada menos que hasta Alcobendas, y todo esto una hora tarde, y sin justificación...
Menos mal que mi jefe es un bendito y se creyó una pequeña trolita que le dije... Pero en resumen, ¿Llamo o no para la entrevista?

1 comentario:
Yo llamaría, lo peor que puede ocurrir es que sigas perdiendo tu tiempo en esa empresa. Aunque lo mismo tienes suerte y te contratan.
Lo de los test psicologicos es una mierda eh?? jejeje
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